LA TERCERA OLEADA
DE estar forma, se renueva una vieja tradición en la relación lúdica de los europeos con Andalucía, iniciada formalmente en el siglo XIX con los viajeros románticos y que se desbordó en el siglo XX con la eclosión del turismo. Asistimos ahora a una tercera oleada de europeos sobre la tierra andaluza: la de los residentes, que sin tener nada que ver con el viajero romántico, aquel que llegó atraído por el orientalismo monumental y costumbrista de Granada, Córdoba, Sevilla o Ronda, ni con el turista del vuelo charter y los palos de golf del fin de semana, constituye un fenómeno reseñable: en 2004, residían en Andalucía casi 112.000 ciudadanos comunitarios de la Europa de los Quince, una mayoría de ellos concentrados en la Costa del Sol, aunque la costa granadina también tiene una colonia importante.Si el ferrocarril acabó con el viajero romántico (Richard Ford, George Brow, Alejandro Dumas o Andersen) que recorría Andalucía en diligencias demole-huesos, dormían en jergones inmundos y comían más mal que bien, el vuelo-charter (del primero a la Costa del Sol se cumplen en 2006 cincuenta años) inauguraría la época dorada del turismo de masa allá por la década de los cincuenta del siglo pasado. Hoy el boom de la construcción en el litoral y unos pasos tierra adentro cambiando no ya el el paisaje -como es fácilmente comprobable- sino el mismo paisanaje: se pueden encontrar más británicos de pura cepa paseando por algunas zonas de la costa andaluza -donde se concentra el mayor porcentaje de residentes comunitarios- que en la mismísima city de Londres. De la tortuosa Andalucía de los viajeros hemos pasado a la cómoda Andalucía del siglo XXI. La mejora y rapidez de las comunicaciones, sus precios (vuelos baratos) las ventajas de la Unión Europea (moneda común o posibilidad, incluso de votar en comicios europeos y municipales) más la innegable etapa de desarrollo de Andalucía en las ultimas décadas, son factores que influyen, junto al boom urbanístico, en la concentración de comunitarios en nuestra tierra. Así, muchos de ellos han dado cumplimiento al sueño del británico Richard Ford, viajero por las tierras hispánicas entre 1833 y 1.840, que aconsejaba pasar el invierno en Cádiz, Sevilla o Málaga y el verano «siempre en las frescas sierras de Ronda, Aracena o Granada». Otros, como Gerald Brennan a finales del siglo XX, optaron por pasar aquí, como muchos comunitarios hoy, casi toda una vida... Pero esa es otra historia. SOSTÉN DEL TURISMO INTERNACIONAL En 1923, Carlota Alesandri compró unos terrenos en Torremolinos. Al ser preguntada qué iba a plantar en ellos, contestó: «¿Plantar? Voy a plantar turistas, por supuesto». Ochenta y tres años después del inicio de ese cultivo, el turismo europeo sigue siendo el gran sostén internacional del sector en Andalucía. El pasado año, nos visitaron 7.714.403 turistas comunitarios, con un incremento del 4,4% respecto al ejercicio anterior. El total de turistas en Andalucía alcanzó los 23,63 millones. Británicos y alemanes constituyeron nuestros principales clientes turísticos: la suma de ambos alcanza el 54% de las pernoctaciones que encabezan los británicos (6.362.000), seguidos de los alemanes (3.952.000), franceses (1.5014.000) belgas (817.000), italianos (810.000), Países Bajos (645.000) y portugueses (572.000). El resto de Europa sumó 2.720.000 pernoctaciones el pasado año. Pero no todos los turistas se alojan en hoteles y cada vez son más los que alquilan o compran casas.
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