Cano atesoró a lo largo de su vida una importante biblioteca que utilizaba para solventar sus composiciones pictóricas Benito Navarrete Universidad de Valladolid Alonso Cano personifica el ideal de artista humanista preocupado por las disciplinas más variadas del saber. Desde su formación en Sevilla con Francisco Pacheco, inmerso por lo tanto en el círculo de artistas e intelectuales que rodeaban al autor del Arte de la Pintura, sus curiosidades e inclinaciones por una formación íntegra no cejaron. En este sentido y como ha avanzado recientemente el Profesor Ceballos, las enseñanzas venidas de su padre, Miguel Cano, ensamblador y tracista de retablos, debieron de ser fundamentales en la orientación al estudio de la geometría y de los tratadistas. Precisamente Jusepe Martínez comenta el verdadero interés del granadino por documentarse y por ver cosas nuevas que le sirvieran para sus composiciones: «gustaba de ver estampas y dibujos de tal manera que si acaso sabía de alguien que tenía alguna nueva lo iba a buscar para satisfacerse la vista». Cano atesoró a lo largo de su vida una importante biblioteca que le proporcionó el material suficiente para informarse del modo en cómo idear sus rasguños, solventar sus composiciones pictóricas, trazar sus retablos e idear los pocos edificios en los que intervino. En este sentido no deja de ser importante el nexo que hallamos para poder explicar y encontrar las
fuentes de su arte. |