Carlos V- Quinto Centenario  

 

500 AÑOS después

Melchor Saiz-Pardo Rubio
Director de IDEAL

En aquella facultad estuve por lo menos todo un curso oyendo hablar del Emperador. Era el Palacio de las Columnas, de la calle Puentezuelas, donde pasé unos años inolvidables estudiando Filosofía y Letras, Historia, con un plantel de profesores irrepetible. A mi recuerdo acuden los nombres de Cepeda Adan, Seco de Lucena, Lapresa Molina, Bosque Maurell, Marín Ocete, Pita Andrade, Gallego Morell... habría que citar a tantos otros. Fue un tiempo espléndido en el que los conocimientos llegaban a nosotros sosegadamente, como lluvia fina que lo empapa todo. El profesor Juan Sánchez Montes, catedrático de Historia Moderna, nos hablaba de Carlos V con una pasión extraordinaria, propia del estudioso que venía dedicando toda su vida a la investigación y la docencia sobre esta figura impar. Aprendimos entonces a amar la persona y la obra del Emperador. Pero esta dedicación, este enorme interés de Sánchez Montes por el César Carlos no era, no es, en la Universidad de Granada, en Granada, algo aislado, excepcional. Más bien es todo lo contrario, existe una gran tradición de estudios y estudiosos, y los universitarios granadinos y Granada, de una forma u otra, han rendido numerosos homenajes a quien fuera fundador de la Universidad granadina.

En esta tradición, que se verá este año enriquecida, por los actos que se preparan, quiere con modestia insertarse este suplemento especial de IDEAL, que, con el título de ‘500 años del Emperador’, se publica esta mañana del 24 de febrero, cuando se cumple exactamente medio milenio del nacimiento de Carlos en el castillo real de Gante. Y hemos querido rendirle este homenaje porque, al margen de su excepcional talla como estadista en la España y la Europa de su tiempo, el emperador Carlos estuvo, durante una época de su vida, muy vinculado a la ciudad de Granada, a la que honró con su prolongada estancia personal, con sus obras aquí , con la fundación de su Universidad y con tantas otras muestras de su predilección por Granada, que sólo fue superada por los numerosos quebraderos de cabeza que llevaron al Emperador a los campos y ciudades de Europa.

Para este cálido homenaje a Carlos hemos reunido a una veintena de destacados especialistas en su figura y su obra que, en este suplemento especial que el lector tiene en sus manos, trazan un acabado fresco de su figura irrepetible. Naturalmente se ha tratado de que en estas páginas quede reflejada sobre todo la relación singular entre el Emperador y la ciudad de Granada, a la que éste vino inicialmente a pasar sus días de luna de miel, que luego se prolongaron a medio año de estancia.

Nuestro agradecimiento a todos los investigadores y personalidades que han colaborado en este número, en el que todos tanta ilusión hemos puesto. Quisiera citar también a quienes de forma especial nos han ayudado a impulsar esta iniciativa: el profesor Gallego Morell presidente de esta casa; Cristina Viñes, directora del Aula de Cultura; Esteban de las Heras, subdirector del diario; Carlos J. Valdemoros y a Victoria Fernández, que tanto cuidado y mimo han puesto a la hora de editar este nuevo producto cultural nuestro.

La huella imborrable del Emperador está entre nosotros, en nuestras calles y en nuestro paisaje, en nuestra historia intelectual. Granada tiene una deuda con el César Carlos que va saldando a través del tiempo; que sea este suplemento también una pequeña aportación al reconocimiento que los granadinos debemos a este príncipe que nació en Flandes hace hoy 500 años.

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