Carlos V- Quinto Centenario
Las conmemoraciones de SAN MATÍAS
Durante su estancia en Granada, Carlos V se interesó por conocer esta parroquia debido a la devoción que profesaba a su santo titular, por coincidir el día en que la Iglesia celebra dos acontecimientos decisivos para el Emperador y para la historia universal: La fecha de su nacimiento y la victoria de las tropas imperiales sobre las francesas en PavíaFrancisco Javier Martínez Medina
Facultad de Teología de GranadaMientras se respetaron las Capitulaciones, la población de Granada fue mayoritariamente musulmana; donde la aglomeración de cristianos lo requería, principalmente en las grandes ciudades, se crearon unas pocas parroquias. La situación cambió interna y externamente a raíz del bautismo masivo de los musulmanes, que recibieron a partir de entonces el nombre de moriscos. En 1501, casi todos los granadinos eran ‘oficialmente’ cristianos, por lo que los Reyes creyeron llegado el momento de dotar al Reino de una infraestructura cristiana; el 15 de octubre de 1501, se erigieron las parroquias en la diócesis granadina, configurándose así una nueva ciudad cristiana. Entre los muchos problemas que suponía el nuevo status, uno de los más urgentes fue dotar de edificios a cada una de los demarcaciones parroquiales, con la urgencia de ver multiplicado el número de fieles de la noche a la mañana. La solución económica y rápida, que secularmente se utilizaba, tanto por parte de los musulmanes cuando fueron los conquistadores como más tarde los cristianos, fue utilizar los edificios religiosos del culto cesante.
Altar mayor de la Iglesia de San Matías, en Granada. (Foto: Juan Ortiz).). En la ciudad de Granada se crearon 24 parroquias entre las que se encontraba San Matías, que se dotó con dos ministros, un beneficiado y un sacristán, incorporándosele como aneja la ermita de las santas Ursula y Susana, futura parroquia de las Angustias. Se instaló provisionalmente en una pequeña mezquita, la Jima Abraen o Iglesia de Abrahan, situada en la actual calle de Navas. Nada se sabe de la marcha de estos primeros años. En el libro de bautismos de 1526 que se conserva en el archivo, hemos encontrado intercaladas varias hojas del primer emplazamiento; en la más antigua se puede leer: «En XVI de enero del dicho año de 1515 batizaron a María hija de Diego Rosillo e de su mujer fueron sus padrinos Juan Viscayno e Alonso de Chillon e Diego (lap*ayle) e las madrinas Leonor de Chillon e Leonor Matínez Francisca de Valera batizola Juan Ys.». Probablemente sea ésta una de las partidas de bautismo más antiguas que conservamos de la Granada de ese tiempo. El año 1526 sería una fecha decisiva en el futuro de este templo. Durante su estancia en Granada, Carlos V se interesó por conocer esta parroquia debido a la devoción que profesaba a su santo titular, por coincidir el día en que la Iglesia lo celebra dos acontecimientos decisivos para el Emperador y para la historia universal. El 24 de febrero de 1500 nació Carlos en la ciudad de Gante, y el mismo día de 1525 tendría lugar la victoria de las tropas imperiales sobre las francesas en Pavía. La coincidencia de fechas no pasó desapercibida para los contemporáneos, que vieron la especial protección de este apóstol sobre los reinos y su monarca. Así, cuando D. Lope de Soria, embajador imperial en la república de Génova, escribía a Carlos V para darle la noticia, le recordaba que había que dar a Dios «muchos loores y gracias de la natividad de V.M., que fue el día de Sancto Matias, y en su mismo día ha sido esta tan noble victoria...»
No satisfizo a carlos las instalaciones en la pequeña mezquita y como homenaje de devoción a su santo patrono mandó edificar una nueva parroquia a la que se le concedió el título de Imperial.El nuevo templo, que comenzó a edificarse a raíz de la regía visita, se terminó hacia 1550. Su fábrica mudéjar de estilo levantino responde a los modelos al uso en las primeras décadas de la Granada del quinientos, de la que es significativo ejemplo la parroquia de san José terminada en 1525, que responde en el fondo a una solución gótica popular a la que se incorporan elementos mudéjares dada la versatilidad de este estilo. Similar a este templo debió de ser la parroquial de san Matías sobre todo en su aspecto interior. Una amplia nave central dividida por cuatro arcos diafragmas transversales, sostienen una armadura de faldones a dos aguas a modo de cubierta. En la cabecera, sobre una elevada escalinata el presbiterio se independiza formando un espacio cuadrado, aislado de la nave por el mayor cerramiento del arco toral; este espacio se cubrió con artesonado mudéjar decorado con mocárabes y pinturas platerescas. Entre 1533 a 1541, se abrieron entre los contrafuertes cuatro capillas laterales de arcos ligeramente apuntados a cada lado del templo.
A los pies se levantó una torre de tipo mudéjar que da la sensación de achatada por su cara menor, al no tener decoración y estar adosada a la fachada principal, de la que parece formar parte. Bien distinta es su perspectiva sí la contemplamos desde el lateral derecho del edificio, por estar exenta de la nave y presentar un tratamiento más esmerado, con cinco órdenes de ventanas a los que hay que añadir el cuerpo correspondiente de las campanas. Destacan tres ventanas geminadas con parteluz de piedra gris, los arcos de ladrillo raspado y azulejos de cerámica vídriada en las albanegas, elementos que se repiten en las del campanario compuestas por un sólo vano con arcos de medio punto. Tres portadas daban acceso al templo, una de ladrillo visto muy sencilla en el lado izquierdo, y las otras dos labrada en piedra caliza, bellos y elegantes exponentes de los modelos renacentistas granadinos del estilo de Siloé. En 1535, el cantero Vicente Fernández labró con diseño clasicista la del lateral derecho, centrada por un arco de medio punto apoyado sobre pilastras toscanas, flanqueado por columnas adosadas a pilastras, ambas de orden compuesto, que descansan sobre plintos. Sobre el friso una hornacina con una imagen de la Virgen sentada con el Niño sobre sus rodillas obra de José de Luque. Todo el coqjunto se decora con bajorrelieves de grutescos, hojas de acanto, cabezas de ángeles, dos espléndidos candelieri, etc. al más puro estilo plateresco. Parecido esquema sigue la portada principal, realizada por Juan Ruiz en 1543, con traza de Sebastián de Alcántara. La hornacina situada sobre repisa alberga la imagen de san Matías del mísmo, escultor que la anterior, y a los lados los escudos del arzobispo Niño de Guevara y cartelas con la leyenda "Ste. Mathya ora pr. Nobís". En un principio estas portadas estuvieron pintadas con vivos colores según costumbre de la época. En la parte superior, en el centro de la fachada se abre un óculo inscrito en un cuadrado que se decora con azulera vidriada.
En su aspecto exterior este conjunto arquitectónico, ha conservado sus fisonomía original, que destaca aún mas por el entorno de estrechas calles, recoleta plazuela lateral y empinada escalinata delantera adaptada al declive del terreno, aspectos que nos adentran en la perdida y añorada Granada del quinientos. Durante este siglo la parroquia compuesta por familias nobles, burguesas y comerciantes ricos, llegó a ser una de las más importantes y pobladas de la ciudad; en el censo de 1561, se contabiliza unos 585 hogares y una población aproximada de 2.918 personas. Fueron estos años de esplendor en los que se realizó el retablo de la capilla mayor, de 1543 a 1555, obra de Esteban Sánchez y Pedro Machuca y su hijo Luis que realizaron varias pinturas sobre tabla. A diferencia de lo que sucede con el exterior, nada ha llegado hasta nuestros días de su primitivo aspecto interior, debido a las remodelaciones de su espacio y a las profundas transformación de que fue objeto durante el siglo XVIII.
En 1726 se hizo un nuevo retablo para el altar mayor, costeado entre otros por los miembros de la Hermandad Sacramental de esclavitud, cuyo anagrama, una S mayúscula atravesada por un gran clavo que se lee como es-clavo, se encuentra en varios lugares del templo. Según los datos del archivo, un gran paño de tafetán rojo debió ocupar antes este espacio, no haciendo referencia al destino del primitivo retablo que según parece pasó en parte a alguna capilla laterale. Curiosamente, unos pocos años más tarde, hacia 1750, se realiza el retablo actual por Blas Antonio Moreno, monumental conjunto de madera sobredorada similar a otras obras tardobarrocas granadinas.
Escudo Imperial (Iglesia de San Matías)Dividido en tres calles separadas por estípites, se adapta a la forma poligonal de la cabecera mediante un diseño cóncavo, que orienta la mirada del que lo contempla a la calle principal donde se inicia un programa iconográfico centrado en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía y en la exposición de la misma para adorarla, temas preferentes de la espiritualidad postridentina, a la vez que objeto principal de culto de la Hermandad de esclavitud que participó activamente en el encargo y gestión del retablo, ocupando su anagrama un lugar preferente en el frontal del altar mayor. Sobre él se sitúa el sagrario que sirve de base al tabernáculo manifestador de colmena, en torno al cual se sitúan imágenes que hacen referencia a la revelación bíblica, las pequeñas esculturas barrocas de los cuatro evangelista, y la tradición apostólica representada por las pinturas sobre tablas del XVI de san Pedro y san Pablo, junto al sagrario, y por la gran escultura policromada de san Matías, obra también del quinientos que ocupa la hornacina central: la una y,la otra revelan y transmiten la Eucaristía. En las calles laterales las imágenes de san Juan de Dios y de santa Teresa, magníficas esculturas de José de Risueño, símbolos de la misericordia y de la sabiduría de Dios de las que la Eucaristía es manifestación. El conjunto se remata en el piso superior con un Calvario en el centro, y san Blas y san Francisco en los laterales.
Otras intervenciones tendrían lugar por estos años en el interior del templo. En 1775, el maestro Juan Castellanos taparía los artesonados cubriéndolos con falsas bóvedas de yeso, que en la nave imitan lunetos y nervaduras góticas, obras que por estos años se realizaron en otros edificios religiosos como el convento de la Concepción y la parroquia de santa Ana, iglesia que a principios de siglo volvió a su estado original. También son del XVIII la mayoría de los retablos de las capillas. La primera del lateral derecho, es curiosa obra tardo barroca con ágatas pitadas al óleo y presidida en la actualidad por un san Antonio. La segunda, también con retablo barroco, está dedicada a la Virgen de la Misericordia, talla policromada de finales del XVI, además de otras imágenes pequeñas. A las ánimas se dedica la tercera con un crucifijo tallado por Jaime Folch en 1794, y un busto de Dolorosa del circulo de Ruiz del Peral. Un Sagrado Corazón ocupa el retablo de la cuarta. Las capillas del lateral derecho solo tienen dos retablos; el dedicado a los arcángeles, Rafael, Gabriel, el ángel de la Guarda y la hornacina central la ocupa hoy una Virgen de Gloria con el Niño, estando antes presidida por el san Miguel del círculo de Ruiz del Peral situado en la actualidad en la siguiente capilla dedicada a san José, imagen neoclásica ubicada en la hornacina principal del original retablo que comparte con dos pequeñas imágenes de san Ildefonso y otro san José "mozuelo", apelativo que se da al santo sin el Niño Jesús, representado antes de su nacimiento. Las dos restantes no tienen retablos; ambas están dedicadas a las imágenes de la cofradía penitencial de Jesús de las Paciencia, una espléndida imagen de Pablo de Rojas que representa a Cristo atado a la columna, y de la Virgen de las Penas, dolorosa de vestir contemporánea de Jiménez Mesa.
Otras esculturas, pinturas y demás objetos de interés artístico y cultural guarda esta singular Iglesia; obras tan importantes como la Inmaculada de Alonso de Mena, escultura pequeña ricamente estofada situada actualmente en el tabernáculo del retablo mayor; la simple enumeración de todas estas obras ocuparía más espacio del que disponemos. Al final de esta breve síntesis histórica cabe una pregunta: ¿ha permanecido el recuerdo del Emperador Carlos en la parroquia de san Matías después de las sucesivas transformaciones?
Hasta nosotros ha llegado una iglesia de san Matías modificada totalmente en su interior durante el setecientos, siguiendo la ideología y gusto de la época dominada por los parámetros contrarreformirtas. No primó la memoria de los orígenes, pero tampoco se olvidaron. En destacados lugares de la capilla mayor está presente el recuerdo de Carlos V. Se grabaron los escudos imperiales en los mármoles negros que revisten los basamentos laterales de la elevada escalinata, y sobre todo se consagró a su memoria el frontal del altar mayor. Unas molduras sobredoradas con tallas del anagrama de la hermandad de esclavitud en los ángulos enmarcan una gran piedra de ágata; en el centro grabado sobre la piedra el escudo del monarca que portan las águilas imperiales de madera sobredorada. Dos columnas rematadas por el globo terráqueo coronado delimitan los espacios laterales dedicados, uno a Carlos V y el otro al arzobispo Ábalos, uno de los obispos más estrechamente vinculados a la obra del Emperador en Granada. Los imágenes de ambos personajes aparecen esgrafiadas, sobre el ágata, arrodillados sobre reclinatorios en actitud orante como si adorara el sagrario del altar ante el que se encuentran. En el lateral del evangelio, la figura del Emperador nos recuerda su escultura orante de Leoni en el Escorial, revestido con la coraza y arnés militar, su cara refleja las rasgos comunes a los retratos conocidos del Emperador; sobre el reclinatorio el yelmo y la corona imperial. El lado de la epístola Gaspar de Ábalos, revestido con atributos episcopales, siendo también su cara fiel copia del cuadro oficial del episcopológio y apareciendo su escudo en la parte superior. De la boca de ambos salen frases difícilmente legíbles.
Pero no son estas las únicas referencias a Carlos V que conserva la Imperial de san Matías. Al cubrirse la bóveda de la nave se respetaron los escudos antiguos del arco toral, en la clave campea el prímitivo escudo del Emperador jalonado a los lados con los del mismo arzobispo ábalos. Dejamos para el final lo que consideramos recuerdo más preciado. En la segunda capilla lateral derecha cuelga hoy un cuadro pintado sobre tabla, que habitualmente se ha catalogado como la Conversión de san Pablo. Después de analizar esta obra hemos llegado a la conclusión de que se trata de la Conversión de Constanino en la batalla del puente Mílvio. Sobre un fondo paisajístico con elegantes conjuntos arquitectónicos clasicístas tiene lugar una encarnizada lucha; en el lateral izquierdo una legión romana con las lanzas alzadas y en el primer plano soldados vestidos a la usanza de la época con corazas y escudos de cuero, los vencidos pisoteados en el suelo y los vencedores victoriosos, entre los que destaca la figura de Constantino, montado en su caballo asestando -un mortal golpe de lanza a uno de sus enemigos; sobre 61 se abre el cielo donde entre nubes Jesucristo muestra al Emperador romano la cruz -victoriosa. La composición es obra de formas renacentistas al más puro estilo italíanizante de comienzos del XVI, que bien ~a ser una de las tablas pintadas por la familia Machuca para el retablo mayor, y que después de ser desmontado pasó a decorar las paredes del templo, costumbre común en otros templos granadinos. " temática constantiniana vendría a confirma esta tesis, al recordar al Emperador Constantino, el primer Cesar cristiano, que procuró la unidad de la fe como base de la unidad de los pueblos de su -vasto Imperio, ideal que imitó Carlos V, el Emperador cristiano de la Edad moderna, que hizo de la "paz crisliana" base del sentimiento de unidad entre los pueblos del occidente europeo.
Carlos V- Quinto Centenario