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Corral del Carbón

Se sitúa este edificio en la calle Mariana Pineda, paralela a Reyes Católicos, desde la que se accede por una calle peatonal: Puente del Carbón. En la época de su construcción esta zona comprendía la Medina o núcleo principal de la ciudad de Granada, junto al floreciente centro comercial que constituía la Alcaicería, de la que estaba separada por el río Darro comunicada a través del Puente Nuevo o Alcántara Yidida - uno de los trece puentes que había sobre el río Darro desde el Paseo de los Tristes hasta su desembocadura en el río Genil-.

Datos históricos artísticos:

Las alhóndigas eran edificios públicos destinados a albergar a los comerciantes y sus productos así como a guardar cereales provenientes del campo para ser subastados. Este tipo de edificios estaba muy extendido por Oriente- teniendo distinta denominación según estuviera en ciudades o en medio de rutas comerciales. Si los caravasares islámicos se encontraban ubicados en el camino de rutas comerciales, continuando la tradición de otro tipo de albergues construidos a intervalos fijos -en caminos que pasaban por regiones deshabitadas, en los núcleros urbanos estaban los jans. Otro término utilizado para este tipo de establecimiento es el de alfunduq. Tanto los talleres como las tiendas, alhóndigas, etc. eran bienes del Estado o de "manos muertas" por lo que su gestión dependía normalmente del tesoro público o de los wakf (arrendamiento).

En Granada, que tuvo dos épocas de esplendor durante las dinastías zirí -siglo XI- y nazarí - siglo XIII al XV-, la actividad comercial fue también muy importante por lo que contaba con varios establecimientos de este tipo, como los situados en el Zacatín - cerca de la Madraza - otro junto al café suizo, y la Alhóndiga Yidida o Corral del Carbón, nombre éste último que recibió tras la conquista cristiana por hospedarse en él los comerciantes del carbón, ya que, según B. Pedraza, cerca de esta alhóndiga estaba el peso del carbón. Tras la conquista pasó a manos de los Reyes Católicos quienes la cedieron a su mozo de espuelas, pero al morir éste, en 1531, sin descendencia, fue vendido en pública subasta. Su uso ha ido cambiando con el paso del tiempo: Corral de Comedias - siglo XVI -, casa de vecinos -desde el siglo XVII-. En la actualidad se ha ido acondicionando para la celebración de proyectos y actos culturales. Realizado a principios del siglo XIV, es el único edificio de este tipo íntegramente conservado en España.

Presenta planta casi cuadrada, sobresaliendo de ella el pórtico de entrada situado en el lado norte, y patio central. Lo más monumental del edificio lo constituye su exterior, concretamente la magnífica portada, situada en el lado norte. Enmarcada por pilares de ladrillo, está formada por dos cuerpos. El inferior lo constituye un gran arco de herradura apuntado, de ladrillo, angrelado en su intradós -parte interior del arco- y con labor de ataurique -decoración vegetal geométrica- en las albanegas.

Encima un friso con inscripción cúfica de alabanza a Allah, que dice: "Dios es único, Dios es sólo, no engendró ni ha sido engendrado, ni tiene compañero alguno". Sobre esta inscripción un dintel de ladrillo abovedado de paso al segundo cuerpo, formado por ajimez -ventana geminada o doble- en el centro y arquillos ciegos a ambos lados con labor de rombos. Se remata la portada con gran alero sostenido por canes. El zaguán, de planta rectangular, se cubre con bóveda de mocárabes - decoración característica de la arquitectura musulmana, constituido por prismas, a modo de estalactitas-; en su frente una puerta y sobre ella una ventana geminada. A continuación otro zaguán más pequeño conduce al patio.

El patio de 16 m. de lado presenta en el centro pilar de dos caños y galerías en sus tres pisos, formadas por pilares, de ladrillo los superiores y de piedra los inferiores y sobre ellos zapatas de traza sencilla- excepto las de entrada que están talladas. En torno a estas galerías se distribuyen las diversas salas, de pequeñas dimensiones, que servían para el descanso de viajeros, animales y almacén de mercancías.

Escaso interés ofrecen las cubiertas de galerías y estancias, siendo la mayoría sencillos alfarjes -techo plano de madera-. En cuanto a los materiales de construcción son los característicos del arte hispano-musulmán: ladrillo. Yeso y madera, materiales pobres, pero que fueron muy bien utilizados por los alarifes -arquitectos musulmanes, como podemos observar en éste, otros edificios del arte nazarí que han llegado hasta nuestros días.

Como otros edificios de la época nazarí -Alhambra y Dar-al-horra-, tras ser adquiridos por el Estado fueron restaurados por el arquitecto D. Leopoldo Torres Balbás. Posteriormente se han realizado obras de conservación.