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García Lorca situaron su domicilio en la capital granadina
en pleno centro, en la llamada Acera del Casino. Un Federico adolescente
que frecuenta los cafés y las tertulias, que asiste a las
clases de Bachillerato en el Instituto Padre Suárez. El centro
de la ciudad es el paraje lorquiano que más se ha transformado.
Los pasos del poeta se perdían por las calles hacia el Centro
Artístico, al Café Suizo, a la Facultad de Derecho,
a la moderna Gran Vía.
Se impone la visita al que fuera Café Alameda, hoy restaurante
Chikito, sede de la tertulia El Rinconcillo, donde unos jóvenes
y modernos granadinos de los años veinte intentaban con sus
proyectos y sueños romper el provincianismo de la época.
Se puede imaginar a un García Lorca en animada conversación
con personajes como Fernando de los Ríos, Miguel Pizarro
Zambrano, José Mora Guarnido, Constantino Ruiz Carnero, Hermenegildo
Lanz, Antonio Gallego Burín y Soriano Lapresa, entre otros
muchos.
Una copa de manzanilla 'La Guita', que es la que le gustaba a Federico,
puede hacernos retroceder en el tiempo y meternos en ambiente. Muy
cerca se encuentra la Plaza de Mariana Pineda, la heroína
liberal ensalzada por García Lorca en una de sus obras teatrales.
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