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Érase una vez la Hoya de Baza,
antaño un inmenso lago azul donde
pastaban mamuts y rinocerontes bajo la atenta
vigilancia del primer hombre europeo, cuyos
restos se pueden admirar hoy en el museo
del cercano pueblo de Orce.
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Hasta hace cuarenta años,
en esta parte salvaje, bella y olvidada
de la provincia de Granada, se encontraban
diseminadas pequeñas aldeas
trogloditas a orillas de las cárcavas
que se formaron al secarse el viejo
lago.
Hoy renace en todo su esplendor
una de estas aldeas donde se refugiaron
sucesivamente moriscos, mineros del
yeso, y humildes campesinos.
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Les ofrecemos un magnífico
e irrepetible viaje a las profundidades
del tiempo, en unas preciosas moradas,
testimonio de una forma de vida única.
Acurrucado en esta tierra insólita,
disfrutará de una de sus más
dulces estancias en España, del
calor y la suavidad de nuestro Hammam,
de nuestros manjares arábigo-andalusies,
inmerso en la paz y el embrujo
de unas noches andaluzas de ensueño. |
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